A continuación, adjunto un compendio de las notas y su posterior reflexión del libro «Las 87 palabras más bellas y sabias de Japón», que, personalmente, me han parecido más interesantes, además del propio recorrido del libro y del aprendizaje obtenido.
Mi nota para este libro es de 3.5/5.
En la obra, Marcos Cartagena nos relata palabras cargadas de sentido por si mismas, que en otros idiomas requieren de frases enteras para explicar.
Isshinfuran. Esta palabra pretende resaltar la voluntad de alguien que aspira a ubicar tanto su corazón como su mente en un mismo lugar, en ese preciso instante en el que no existe nada más que aquello que está inmerso.
Kanso. Significa sencillez, simpleza o vacío de elementos sobrantes. Es una filosofía de vida a través de la cual se pone énfasis en evitar complicaciones innecesarias.
Antes de incluir algo nuevo en nuestra vida, piensa en si de verdad va a aportarte una mejoría que valga la pena. Hazte preguntas como ¿lo necesito? ¿Me hace falta? ¿Tengo el tiempo disponible que requiere?
Shoshinso. Una palabra que representa la voluntad de mantenerse en constante aprendizaje.
Natsukashi. Expresa esa sensación agradable que te conmueve cuando recuerdas una situación que te hizo feliz y que solo por el mero hecho de volver a tenerla presente te hace sentir bien.
Gaman. La capacidad de permanecer en el camino a pesar de las dificultades.
Geisha. Su traducción literal es “persona de arte”.
Daikichi. Existe la suerte aleatoria y la suerte construida.
Ukiyo. Dejar de lado las preocupaciones que nos atenazan y dedicarse a vivir más el presente.
Amaoto. El sonido de la lluvia. El momento mágico siempre va acompañado de un agradable olor a suelo mojado.
Isshokenmei. Con todas las fuerzas. Es como afirmar que vas a hacer el mayor esfuerzo de tu vida.
Tegewa. “No te compliques demasiado” o “piensa sencillo”. La vida es más simple y, salvo excepciones, los problemas con los que lidiamos no son tan grandes.
Kaizen. La mejora que se persigue en todo momento. Kai -> cambio zen -> bueno.
“Si se amontona, hasta el polvo puede formar una montaña”.
No importa cuán pequeña sea la mejora, todo suma. Y paso a paso, siguiendo en una misma línea, cuando nos queramos dar cuenta, habremos logrado algo grande.
. La mejora que se persigue en todo momento. Kai -> cambio zen -> bueno.
“Si se amontona, hasta el polvo puede formar una montaña”.
No importa cuán pequeña sea la mejora, todo suma. Y paso a paso, siguiendo en una misma línea, cuando nos queramos dar cuenta, habremos logrado algo grande.
Minarai. Mirar y aprender.
Shoshikantetsu. “Llevar hasta el final la primera decisión tomada”.
Ikigai. Es algo que decidimos hacer para llenar nuestra vida de un mayor sentido. Es algo que optamos por entregar al mundo para convertirlo en un lugar mejor en el que vivir. Y haciendo esto, nuestra existencia alcanza un significado que nos hace experimentar mayor plenitud.
Nasebanaru. Significa que, si llevas a cabo las acciones necesarias durante el tiempo preciso, alcanzarás aquello que te has propuesto. Si bien, aunque dispongas de la determinación, nunca tendrás garantía de que vas a conseguirlo, lo que sí es seguro es que sin ella las probabilidades de éxito son prácticamente inexistentes.
Nankurunaiso. Con el tiempo, cada cosa se pone en su lugar.
Irusu. Hacer como que no estás cuando llaman a la puerta. Irusu nos recuerda que hay veces en que es necesario decir NO. Ocasiones en las que es preciso parar los pies a quienes nos rodean y rechazar algunas de sus propuestas. No por ellos, sino por nosotros. Cuando te abandonas para servir a los demás, aunque la intención sea buena, el resultado es fatal.
Es vital que entendamos que la persona más importante en nuestra propia vida somos nosotros mismos, y que sin olvidarnos de los demás, y sin dejar de atenderlos, hemos de proteger ese delicado punto de equilibrio que existe entre el tiempo que regalamos y el que conservamos en propiedad.
Aware. Un sentimiento profundo provocado por la belleza de la naturaleza. Proviene de una expresión para transmitir un sentimiento de melancolía que surge ante el cambio y la condición finita de las cosas.
Bushido. El camino del guerrero.
Kintsugi. Arreglos de oro. Consiste en reparar objetos de cerámica o porcelana que se han roto utilizando para la unión una mezcla de resina y polvo de oro.
Ningún objeto se rompe de la misma forma, después del arreglo se consigue una obra única e irrepetible.
Una cicatriz es una herida que se ha cerrado. Es la prueba de que hemos superado un momento de adversidad y nos hemos reforzado ante él.
Hanami. Hace referencia a una práctica que consiste en reunirse para contemplar las flores de los preciados cerezos nipones cuando florecen en primavera.
Kagarasni. Es ese momento en el que una ráfaga de aire gélido te acaricia la mejilla y un escalofrío te recorre la espalda. Un instante en el que sabes que el otoño llega a su fin y el invierno está a punto de comenzar.
Meikufu. Felicidad en el otro mundo. Aunque la muerte sí representa el último día de nuestra vida, no es el último día de nuestra existencia.
Senpai. El que estaba antes, y por ello, merece nuestro respeto.
Kohai. El que está por debajo y necesita de nuestro cuidado.
Agatsu. La victoria sobre uno mismo. La verdadera victoria es la victoria sobre uno mismo, aquí y ahora. La lucha empieza primero en el interior, con nosotros mismos, y que la competencia no está afuera, sino adentro. Que no deberíamos enfocarnos en lo que otros están haciendo para medir cuánto esfuerzo vamos a emplear para prosperar. El foco siempre debería estar puesto en superarnos a nosotros mismos.
Shinju. Amigo de verdad.
La palabra amigo se traduce al japonés como “tomodachi”. Sin embargo shinju es algo más. Es un término creado justo para referirse a amigos en los que de verdad puedes confiar.
Mottenai. Es un término japonés que transmite un sentimiento de pesar por algo que no ha podido ser aprovechado. Se traduce como “qué desperdicio” o “qué derroche”.
Ishindenshin. Es un término que habla de comunicación entre las personas y entendimiento mutuo, pero no a través de la palabra, sino a través del corazón.
Esta comunicación se da cuando no es necesario decir una sola palabra para entender lo que la otra persona está pensando o sintiendo.
Itadakimasu. Tengo el honor de recibir. Se utiliza para hablar de algo que otra persona nos está dando o que por algún motivo estamos recibiendo.
Los japoneses dicen itadakimasu previo a dar el primer bocado con la intención de mostrar gratitud a la persona que hay detrás de la elaboración de la comida y a la vida que hay en el interior de los ingredientes que lo componen, la cual se sacrifica para que nosotros podamos continuar con la nuestra.
Omotenashi. Consiste más bien en proporcionar un servicio exquisito, mezclando una gran dosis de educación, saber estar y hacer sentir confortable a la otra persona.
Zekkei. Se utiliza para hablar de esos lugares que te sobrecogen cuando los contemplas.
Maemuki. Lo importante es centrarse en el presente y en lo que está por venir más que regodearse en lo que ya ha sucedido.
Arugamama. “Lo que existe tal como es” o “las cosas son como son”. Para ellos arugamama representa una forma de aceptar en paz verdades.
Es el inicio del cambio. El momento en el que dejamos de lado la frustración de no tener el control y empezar a recobrar la tranquilidad que nos permite centrarnos en aquello en lo que sí podemos influir. Cuando rechazamos el rol de víctima y asumimos la responsabilidad que nos pertenece, ganamos confianza y aumenta nuestra capacidad para resolver problemas.
Fugenjukkou. Silencio y acción. Significa que las palabras solo dan nombres a las cosas, por lo que para que algo suceda hay que intervenir e influir de tal forma, que los acontecimientos acaben yendo en la dirección deseada.
Heijoshi. El estado normal de la mente es un estado de serenidad en el que, sin verse alterado por su entorno, uno es capaz de percibir la realidad tal cual es y tomar la mejor decisión posible.
Los 4 estados prohibidos:
-Kyo: sorpresa.
-Ku: miedo.
-Gi: duda.
-Waku: confusión.
Honne. Es un concepto que utilizan para describir los sentimientos auténticos que residen en nuestro interior. Representa esa verdad propia que no puede ser ignorada, aunque en ocasiones tratemos de esconderla detrás de una fachada que no refleja la realidad.
Daijobu. Se usa para decir que todo está bien, que no hay de qué preocuparse.
Datsusara. Escapar de ese trabajo que te roba la energía y con el que no te sientes pleno.
Kotodama. Significa que el alma reside en las palabras. Es la energía que llevan encapsuladas y que se libera cuando las decimos o pensamos, ya sea hacia nosotros o a los que las reciben.
Negare. Nos enseña la importancia de aprender a fluir en la vida, a navegar esa corriente que a menudo no nos lleva donde queremos por mucho que nos empeñemos en enderezar la barca que nos transporta.
Yugen. Es una palabra que hace referencia a algo que provoca emociones y sensaciones que no se pueden describir con palabras.
Omakase. Ese momento en el que una persona confía en otra, tanto como para dejar en sus manos la decisión y el porvenir de los acontecimientos.
Datsuzoku. Nos anima a romper con los moldes, a salirnos de lo convencional y a abrazar la novedad.
Seijaku. Es una llamada a parar en mitad de la tempestad y así recuperar la armonía que solo podemos experimentar en la soledad de estar con nosotros mismos.
Happohijin. Una persona bella en las 8 direcciones, haciendo referencia a los 8 puntos cardinales, por lo que la parte happo se convierte finalmente en “todos sus lados”. Con este matiz transformamos el significado de la palabra en “aquel que es amigo de todos”.
Makkoshobo. No huir, dar la cara y resolver el problema. La vida está llena de retos. De circunstancias con las que tenemos que lidiar. Por mucho que lo deseemos, estos nunca cesarán.
A medida que resolvemos nuestros problemas, otros nuevos llegan para ocupar su lugar. Se trata de una secuencia que nunca termina.
Los problemas solo desaparecen de una forma: poniéndolos al frente y plantándoles cara. No hay otra manera de conseguirlo.
Se podría decir que significa “confrontación completamente directa para ganar o perder”.
Kagayakui josei. Las mujeres que brillan.
Fudashin. Nos enseña que las mejores decisiones son las que tomamos cuando estamos libres de los estados de ánimo alterados que nos presentan una realidad distorsionada.
Ichigo Ichie. Cada momento que vivimos es irrepetible y nunca lo volveremos a experimentar, transformándolo en algo único y especial.
Satori. Significa haber alcanzado el más alto nivel de consciencia al que se cree que el ser humano puede llegar.
Tal y como enseña el budismo zen, todos los seres humanos poseen dos identificadores: uno sagrado y verdaderamente real y otro ilusorio. El sagrado es la “naturaleza búdica”, el dios interno, mientras que el ilusorio o profano hace referencia al ego ordinario de cada día.
Kizuna. Término que trasciende las simples conexiones físicas para abarcar las relaciones emocionales y espirituales entre los seres humanos.
Implica un sentido de la solidaridad, compasión y apoyo mutuo que une a individuos, familias, comunidades y, en última instancia, a toda una nación.
Deshita. “El gran cansancio ha sido hecho” o “gracias por tu esfuerzo”.
Makokoro. Completamente corazón, y se utiliza para hablar de aquellos que tienen una esencia pura y que, de algún modo, tratan de influir de manera positiva en la vida de los demás.
