Transhumanismo y el futuro de la humanidad

El transhumanismo es una corriente de pensamiento filosófico, que tiene como objetivo transformar la condición humana mediante el desarrollo y la tecnología.

Mejorar al humano, con mejoras a nivel físico y mental. Crear el humano 2.0 y trascender nuestros límites naturales y biológicos.

Esta visión produce una profunda rotura en nuestra situación de seres humanos, pues nos permitiría dejar de depender de nuestra biología, permitiéndonos realizar modificaciones genéticas, erradicando así enfermedades genéticas de forma tajante, aumentando atributos como la longevidad o la inteligencia, mejora de la sinapsis neuronal y un largo etcétera.

El transhumanismo es el camino hacia el que vamos, una nueva realidad de la que seremos parte en el futuro, sea en décadas o siglos.

El afán de superar nuestra humanidad siempre ha estado con nosotros, y ahora nos encontramos ante la posibilidad real de lograrlo. 

Crear órganos con impresoras 3D a partir de células madre y, modificar nuestra inteligencia modificando ciertos genes, son algunas de las implicaciones de esta corriente de pensamiento. 

 

La cara "B" del transhumanismo

Sus ventajas son evidentes. Pero existe una cara B en el transhumanismo.

A nivel social y colectivo podemos caer en sus garras si no sabemos controlar sus implicaciones.

En este punto debo aclarar que lo siguiente que voy a escribir procede únicamente de un proceso de reflexión de las posibles consecuencias que tendrá el transhumanismo, basándome en mi percepción de la cara B del movimiento transhumanista, así como atendiendo a los filósofos críticos del movimiento.

La tecnología transhumanista tendrá un coste elevado. Será por tanto restringida para las rentas más elevadas.

La consecuencia inmediata será que solo parte de la población tendrá acceso a mejoras de la calidad de vida, o ya no de forma retroactiva como solución a problemas anteriores, sino también el acceso a mejoras como incremento del rendimiento mental, como la creatividad o la memoria. 

Aquí radica el principal argumento en contra del transhumanismo: la barrera social entre los humanos modificados genéticamente y aquellos humanos que no.

Claro, en este punto cabe decir que el problema no es la tecnología y el desarrollo per se. Es un punto de partida que todos queremos erradicar enfermedades hasta la fecha incurables como el cáncer, el VIH, o posibles malformaciones que se puedan dar en el feto.

El problema radica en la brecha que puede crear las modificaciones a la humanidad.

Imaginemos el futuro donde las personas modificadas, intelectualmente y físicamente hablando son superiores . Serán capaces de adquirir más conocimiento y realizar trabajos más duros y complicados, y como consecuencia obtener mejores recompensas y réditos económicos.

Estos humanos mejorados tendrán acceso a trabajos que serán exclusivos por sus cualidades incrementadas, y estos estarán excluidos para el resto de la población, con lo que accederemos a un bucle de retroalimentación donde las personas mejoradas realizaran los mejores trabajos, por lo que serán recompensados en consecuencia, incrementando la brecha entre humanos.

Como consecuencia se formará una élite poblacional con acceso a mayor longevidad, mayor inteligencia, cargos de mayor responsabilidad y mejor remunerados, y una población sin tales privilegios, con la única posibilidad de optar a trabajos menores.

Esta es una distópica reflexión acerca del transhumanismo, y mi visión actual de su desarrollo futuro. Es posible que esté influenciado por lecturas anteriores , con razonamiento similar, que me llevan a tal pensamiento y transcurso de la historia.

Espero que se quede en precisamente, una visión distópica de una sociedad futura, y no trascienda a la realidad esta visión, y podamos superar sus implicaciones negativas, pues a la larga nos convertiría en una humanidad con infinitas posibilidades, pero el costo humano que conlleva a corto y medio plazo es aterrador.

Para finalizar, me gustaría una referencia a una lectura titulada “La muerte de la muerte” la cual parte de la premisa de que la muerte y el envejecimiento son una enfermedad, que en el futuro la tecnología será capaz de solucionar.

En el libro se analizan diversas situaciones y tecnologías que serían capaces de llevarnos a una revolución en cuanto a nuestra condición humana. Es un punto de vista diferente que recomiendo encarecidamente.

Como conclusión

Para concluir, me gustaría romper una lanza a favor del transhumanismo. Superar la muerte, o nuestros límites naturales nos ha acompañado desde que el hombre es hombre.  Estamos a las puertas de un cambio social y científico sin precedentes, pero tenemos que vigilar las consecuencias directas e indirectas de tal cambio. 

A nivel individual, el transhumanismo nos catapulta a niveles inimaginables. La cuestión que aún está por resolver es ¿qué pasará a nivel social con la humanidad? ¿Seremos capaces de solucionar los problemas que el transhumanismo presenta?

Ahí te dejo las preguntas.

¡Espero tus respuestas!

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