Guía esencial del renacimiento psicodélico – Antón Gómez-Escolar

A continuación, adjunto un compendio de las notas que he tomado de forma literal del libro «Guía esencial del renacimiento psicodélico» que personalmente me han parecido más interesantes, además del propio recorrido del libro y del aprendizaje obtenido.

Serotonina (5-HT): estado de ánimo, sueño, hambre, ansiedad, emociones, comportamiento social.

Dopamina: motivación, concentración, recompensa, placer, humor, euforia.

GABA: relacionado con la inhibición, la relajación, el sueño, reduce la excitabilidad.

Noradrenalina o epinefrina: relacionada con la acción, la concentración, la respuesta de lucha o huida.

Dopamina: relacionada con la activación, aprendizaje, el dolor, memoria, neuroplasticidad.

Acetilcolina: relacionada con el vínculo afectivo, el parto y la lactancia.

Endorfinas: relacionadas con la analgesia y que actúan sobre los receptores de opioides.

Glutamato: relacionado, activa las neuronas y aumenta su excitabilidad eléctrica.

Estimulantes: lo hacen mediante su acción directa o indirecta sobre los neurotransmisores dopamina y noradrenalina, sus neuroreceptores sus sistemas.

El metilfenidato o la anfetamina se utilizan en medicina para el tratamiento del TDAH.

Depresoras: Aquellas sustancias que nos relajan, desinhiben, sedantes, euforizan… generalmente por su acción sobre los neuroreceptores GABA.

Riesgos: resaca, que deriva de la combinación de falta de descanso, deshidratación, irritación estomacal, efectos tóxicos en el cerebro y el hígado, dolor de cabeza, neuroinflamación, náuseas y los efectos neuroadaptativos.

El delirium tremens podría incluso conducir a la muerte.

El consumo crónico pasa factura a muchas áreas del cerebro, especialmente las relacionadas con la memoria y el hígado. El consumo crónico puede producir hígado graso, cirrosis o insuficiencia hepática. El consumo prolongado de alcohol también está relacionado con enfermedades cardiovasculares.

Opioides: Se utilizan en medicina como analgésicos, anestésicos, antitusivos o antidiarreicos.

Cannabinoides: Aquellas sustancias que producen calma, distorsiones sensoriales, creatividad, risa. Sus principales usos son dolor crónico, Parkinson, náuseas, en quimioterapia, epilepsia, glaucoma, TEPT.

Empatógenos – Entactógenos. Generan empatía, amor y conexión con los demás personas y con uno mismo, así como emociones positivas, bienestar, sociabilidad, emotividad, mediante la liberación de grandes cantidades de serotonina. Principalmente, pero también de otros neurotransmisores como la dopamina, noradrenalina y la oxitocina.

Dado que los psicodélicos son sustancias muy seguras a nivel fisiológico, pero que tienen riesgos en el plano psicológico, sobre todo para determinadas personas, se administran únicamente a pacientes que ya han intentado otros tratamientos sin éxito, que han pasado por un proceso de cribado psicológico para descartar enfermedades latentes (como trastornos psicóticos o bipolaridad) y que se someten a unas sesiones de preparación psicológica previa a la experiencia psicodélica y siempre manteniendo protocolos de seguridad.

Se ha visto que las sustancias con mayor afinidad por el receptor 5-HT2A son las que mayor efecto psicodélico producen, mientras que con sustancias antagonistas de este receptor como la ketanserina se puede eliminar el efecto de cualquier sustancia psicodélica.

Estos receptores 5-HT2A están sobre todo en el cortex cerebral, la capa externa del cerebro, y esta etapa está encargada de las funciones cognitivas de alto nivel como el pensamiento analítico, abstracto, asertivo. La proporción de estos receptores 5-HT2A activados por un psicodélico en el cortex está relacionada con la intensidad de la experiencia percibida, siendo la activación de aproximadamente mayor al 60%. Estos receptores comienzan a producir los efectos psicodélicos de mayor interés como la «disolución del ego», «experiencias místicas». Es decir, que cuanto más receptores 5-HT2A se activen en el cortex, mayores efectos psicodélicos se producirán, y para que se produzcan la mayoría tiene que superarse un umbral, que desencadenará unos cambios transitorios pero profundos en la conectividad cerebral.

Red de Rebus y cerebro anárquico. Según este modelo, los psicodélicos actúan relajando las creencias o suposiciones del mundo y de nosotros mismos, permitiendo una experiencia más fluida y construida.

El cerebro mejora en esta tarea de predicción conforme se va haciendo adulto y va elaborando y testeando mejor sus modelos frente a la realidad, aprendiendo el mundo que le rodea y ascendiendo a esos modelos «confirmados» en la jerarquía de procesos cerebrales. Pero el problema es que, a cambio de esta eficiencia, nuestro pensamiento se va «petrificando» al crear modelos de predicciones fijas y basadas en experiencias pasadas, pero que a su vez nos limitan e influencian nuestra vivencia del mundo exterior real presente.

Cuando llegamos a la edad adulta, nuestro cerebro es una estructura de redes jerarquizada, tanto morfológica como funcionalmente. Esto quiere decir que tenemos redes neuronales de alta jerarquía que controlan, modulan o limitan la acción de las redes neuronales «inferiores» jerárquicamente, filtrando su información y decidiendo qué pueda pasar, planeando y actuando. A esto le llamamos codificación predictiva jerarquizada.

Los psicodélicos desmontan temporalmente esta estructura jerárquica piramidal encargada de filtrar nuestros sentidos y predecir el mundo, y vuelven al cerebro adulto más parecido al de un niño: abierto, perceptivo, flexible, imaginativo, creativo, fantasioso, dándonos una oportunidad para cambiar algunas cosas.

La toma de psicodélicos activa los neuroreceptores 5-HT2A de las neuronas corticales del cerebro, reduce la actividad de una de esas redes neuronales de alta jerarquía conocida como la red neural por defecto (DMN), considerada la sede del ego o del «yo», y que normalmente controla, filtra y constriñe a otras redes neuronales inferiores.

En ausencia del control de DMN, la actividad neuronal normal se desestabiliza y las diferentes redes de jerarquía que funcionaban limitadas, filtradas o controladas por ella, empiezan a desorganizarse y perder sus patrones de funcionamiento estructurales habituales. La jerarquía del funcionamiento cerebral deja de ser tan piramidal y se vuelve más horizontal, se deshace y diversas redes neuronales dejan de comunicarse entre ellas como compartimentos estancos y empiezan a hacerlo entre todas las regiones, y el cerebro trabaja de una forma más unificada, permitiendo que regiones del cerebro que normalmente no se comunican entre sí lo hagan, creando sinestesias y creatividad.

Los efectos psicológicos más característicos son importantes cambios en las percepciones sensoriales, cognición y consciencia.

En ausencia del DMN, el cerebro tiene 3 opciones: Bottom-up: permitir el paso sin filtro a la información sensorial. Top Down: Imponer sus predicciones en base a sus modelos. Simultaneidad de procesos.

Muerte del ego. Suaviza y borra los límites de nuestro cuerpo, facilita una experiencia de fusión con el entorno, de unidad, de amor. Los psicodélicos hacen consciente lo inconsciente, visible lo invisible. Vemos las cosas desde otra perspectiva al dejar de ser el centro de nuestro universo, pudiendo aparecer sentimientos de profundo amor universal acompañado por alegría y bienestar.

Muchos psicodélicos pueden reducir la actividad de la amígdala, introduciendo un sesgo positivo de nosotros mismos y el entorno. A dosis altas, puede aparecer la experiencia mística, introspectiva y personal de disolución del ego.

La activación del receptor 5-HT2A aumenta la plasticidad cerebral, neuroplasticidad, sinaptogénesis, neurogénesis y facilita el aprendizaje o extinción de conducta. Se especula que estos receptores sean como un botón de reset que se activa en situaciones límite dando hay que acelerar nuestra adaptación al medio.

 

Muchos trastornos de salud mental están correlacionados con un exceso de actividad de la DMN. Nuestros modelos superiores se han vuelto tan rígidos que se vuelven patológicos. Mediante la experiencia psicodélica se disuelve la jerarquía. 

Intervención en 5 bloques: Screening, evaluación para descartar pacientes de riesgo. Preparación del paciente durante un número de sesiones. Administración en una sala preparada con los terapeutas. Integración del material surgido.

 

El MDMA reduce la activación de la amígdala, permitiendo recordar un evento traumático desde la seguridad. Con la activación de los receptores 5-HT2A se permite la instauración de los nuevas rutas de entender el trastorno.

 

El uso de psicodélicos está mostrando una gran eficacia en el tratamiento de la depresión y la ansiedad. La depresión se manifiesta con una sensación de vacío, tristeza, falta de motivación, fatiga, anhedonia.

Actualmente se trata con psicoterapia combinada con intervención farmacológica, pero entre un 30 y 50% no obtienen mejoría. Los psicodélicos no se centran en encubrir los síntomas o reducir las emociones sino que permiten a la persona confrontar la causa subyacente. Asimismo, ayudan a personas con enfermedades terminales a aceptar su enfermedad. 

En los últimos años se ha descubierto que muchas sustancias psicodélicas pueden inducir neuroplasticidad, sinaptogénesis y neurogénesis, y un aumento de varios factores del crecimiento neuronal. Estos avances abren la puerta ante enfermedades neurodegenerativas.

Combinando técnicas como la terapia cognitivo conductual con el uso de psicodélicos se podría aumentar la eficacia de los resultados.

 

El MDMA puede usarse en la resolución de conflictos como terapia de pareja ya que facilita la comunicación, empatía, comprensión, perdón, reduce la interpretación negativa y el procesamiento negativo de emociones.

 

 

Psilocibina. Uso recreativo, espiritual y autoconocimiento, tratamiento de la depresión, ansiedad, TT; adicciones, trastorno obsesivo compulsivo. Puede disminuir la actividad de la amígdala. Activa los neuroreceptores de la serotonina. Induce cambios en las percepciones visuales, intensificación de colores, distorsiones de formas, sinestesia, incremento de sensaciones táctiles, térmicas u hormigueos.

 

 

LSD. Se une a los receptores serotoninérgicos 5HT2A además de efectos en los receptores de dopamina y norepinefrina. Produce euforia, risa, sentido de la percepción, iluminación, sinestesia, nuevas formas de pensar sobre uno mismo, sentimientos de amor y bienestar, cambios en la percepción del tiempo y espacio.

 

 

Sapo (5MeO-DMT). Se une a los receptores de serotonina 5-HT2A y 5HT1A, con función inhibitoria de la monoaminooxidasa que permite prolongar su propia acción.

 

 

Mescalina. De la familia de las feniletilaminas y de origen natural. Los cambios en las percepciones sensoriales pueden manifestarse de forma visual, con intensificación de los colores, distorsiones en las formas y movimientos de los casos y visiones caleidoscópicas coloridas con los ojos cerrados. Puede aparecer sinestesia e incremento en las sensaciones táctiles, térmicas y hormigueo.

La mescalina tiene fama de producir experiencias psicodélicas más placenteras o con menos etapas difíciles que otros psicodélicos.

 

Ibogaína. Es una sustancia con propiedades psicodélicas y disociativas de la familia química de las triptaminas. Se absorbe a través del S. Digestivo y se metaboliza en el hígado transformándose en noribogaína y otros. Actúa sobre los receptores dopaminérgicos, serotoninérgicos, nicotínicos, GABAérgicos y muscarínicos. La ibogaína sí tiene riesgos vasculares, ya que puede ocasionar disminución del ritmo cardiaco y prolongar los intervalos QT cardiacos.

 

 

MDMA. Sus resultados prometedores en el área de TEPT, alcoholismo, conflictos de pareja, ansiedad social en personas con autismo…

Actúa como agente liberador de serotonina, norepinefrina y dopamina en el cerebro, aumentando su concentración en las sinapsis neuronal y también como inhibidor de la recaptación de esos tres neurotransmisores, especialmente de la serotonina. También aumenta la concentración del neurotransmisor hormonal oxitocina, relacionado con el vínculo, confianza o la sociabilidad.

A nivel sistémico, estos efectos aumentan la activación de la corteza prefrontal y reducen la activación de la amígdala, activando las vías de recompensa.

Estos mecanismos promueven sentimientos de felicidad, amor, emotividad y positividad, junto con el incremento de la empatía, autoestima y autoaceptación. Los efectos deseados también incluyen euforia, relajación, placer táctil, apreciación musical, excitación sexual, energía…

Sus riesgos son la deshidratación, hipertensión, hiponatremia, resaca, trastornos psiquiátricos previos.

Una frecuencia elevada puede provocar trastornos psicológicos, como la depresión o la posible neurotoxicidad y adicción.

Ketamina. Bloquea los receptores de NMDA de glutamato (conduce a la pérdida de sensibilidad, dificultad para moverse y finalmente, al «agujero K»). Produce disociación, despersonalización, desrealización, distorsión del tiempo y espacio, relajación, introspección, alucinaciones, euforia, sensación de flotar, distorsiones visuales… etc. La ketamina en dosis elevadas induce experiencias de tipo psicodélica, llamadas agujero K.

Set And Setting. Set: se compone de la persona y su experiencia, expectativas, estado mental, emocional, preocupaciones, estado físico, personalidad…

Para minimizar los riesgos, es necesario informarse de la sustancia, tener un historial de trastornos, conocer la propia personalidad, aprender herramientas de control de la ansiedad, ser consciente del propio estado emocional, definir una intención para la experiencia, disponer de tiempo de sobra, saber aceptar y rendirse a la experiencia.

Setting. Es el entorno físico, social y cultural. Para minimizar los riesgos es necesario estar en un entorno seguro, controlable y predecible, planificar la sesión, elegir música positiva, elegir gente que se conozca y se confíe.

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