¿Igualdad o equidad?

La sociedad habla de una forma de vivir igualitaria. Parece que todas ellas, sociedades modernas y avanzadas deben seguir un modelo igualitario.

¿Qué es la igualdad?

¿Qué es la igualdad?

La definición es, según la RAE: “Principio que reconoce la equiparación de todos los ciudadanos en derechos y obligaciones.”

En el ámbito social, se considera como igualdad donde las personas tienen los mismos derechos y oportunidades.

Por otra parte nos encontramos frente a la equidad.

La definición de equidad es :”Cualidad que consiste en dar a cada uno lo que se merece en función de sus méritos o condiciones.

Por lo que la igualdad consiste en la imparcialidad tanto en el trato como en la distribución de bienes y oportunidades. La equidad es dar a cada uno lo que le corresponde en función de sus características individuales, teniendo presente las diferencias de cada caso.

En una situación práctica, su igualdad es que cada ciudadano de un país debe pagar 500€ al año de impuestos, independientemente de su condición.

Por otro lado, la equidad corresponde a que cada ciudadano pagará el 10% de sus ingresos actualmente.

Mediante este ejemplo se puede notar la clara diferencia entre ambos conceptos.

Llegados a este punto, nos preguntamos si alguna de las dos es perjudicial.

¿Es la igualdad perjudicial?

Claro que no. En contraposición a la economía, en cuestión de derechos la igualdad nos garantiza que todos tenemos los mismos derechos y oportunidades, independientemente de nuestras condiciones personales. 

Es por tanto un garante de unos mínimos iguales para todos.

Es por tanto, ¿la equidad negativa?

Tampoco. En el ámbito económico vemos una mayor justicia gracias a esta. 

Es un pensamiento meritorio. A quien más aporte o mayor esfuerzo , mayor será la recompensa. 

En cuestión de impuestos, a mayor capital, mayor cantidad es entregado, aun con el mismo porcentaje.

 

Igualdad sin equidad

Planteemos un caso práctico.

Se propone una ayuda para dos personas. Una de ellas no cuenta con recursos, no tiene trabajo y no cuenta con ahorros. La otra persona, cuenta con numerosos ahorros que le permiten tener una holgada comodidad, y cuenta con un trabajo estable.

Dicha ayuda supone un monto de 500€ al mes.

Estamos de acuerdo, que estamos ante una situación igualitaria, pues a ambas personas se las trata de igual forma, sin atender a sus diferencias personales.

Pero, ¿sería justo?

Pero claro, estamos hablando de igualdad y equidad desde el punto de vista económico. Desde el ámbito social, todos tenemos que gozar de los mismos derechos y obligaciones como base de partida. Este es el mínimo no negociable. 

El uso y aplicación de ambos conceptos va a diferir en los diferentes ámbitos. Y es que la igualdad siempre tiene que servir de base, como cimiento, para seguir con la equidad en aquellos ámbitos así requeridos.

La equidad complementa la igualdad.

Queda claro que en temas de justicia, todos somos iguales ante la ley. O deberíamos serlo. Este es un punto flagrante donde la equidad en sí no tiene cabida.

En el ámbito educativo, sin embargo, a pesar de que todos debemos partir de un mismo punto donde tengamos las mismas oportunidades, no se nos debe tratar de forma igualitaria. Y mis palabras no están encaminadas a discriminar según las diferencias individuales. Eso es harina de otro costal que hablaremos en otro artículo.

 

En temas de educación no somos todos iguales. Cada individuo tiene unas preferencias, unos gustos y es necesario cubrir estas diferencias y potenciarlas. Tener una cultura general y un buen bagaje de conocimientos es el punto de partida, para después potenciar aquellos temas preferidos.

En ámbitos económicos no somos todos iguales. Cada persona tiene unas necesidades y unas aspiraciones. Como he dicho anteriormente, partimos de la base de que todos somos iguales y tenemos las mismas oportunidades. Pero cada uno es consciente y responsable de sus logros.

Y es en este punto donde la meritocracia se instituye como un sistema de premio al talento y al esfuerzo, donde a pesar de tener todos las mismas oportunidades, hay diferentes caminos a seguir para cada uno de los individuos. Aquel que quiera llegar a la cima debe esforzarse de una forma extraordinaria, mientras aquel que no tenga estas pretensiones se puede quedar a medio camino si ese es su deseo. 

Por otra parte, es extensa la creencia de que todos valemos. Y siento decir que desgraciadamente esto no es así. No todos tenemos las mismas capacidades. Y es posible que no tengamos las aptitudes para llegar a cierto trabajo, o a un logro, por mucho que nos esforcemos por ello. Existen unos límites personales, que cada uno debe conocer. En mi caso, sé que nunca podré optar a ser astronauta o piloto de avión, pese a mi insistencia, dadas mis características personales. 

No es mi intención desanimar con este discurso, pero es necesario una dosis de realidad. Es posible que no tengamos el talento necesario para ciertas cosas. Pero no por ello debemos dejar de aspirar a ello, y esforzarnos al máximo.

Meritocracia

Definición de meritocracia: «La meritocracia es un sistema basado en el mérito. Esto es, las posiciones jerarquizadas son conquistadas con base al merecimiento, en virtud, del talento, educación, competencia o aptitud específica para un determinado puesto de trabajo.»

Un ejemplo de meritocracia es el deporte. El ganador es aquel individuo con mejores aptitudes, que las ha conseguido mediante el trabajo, el esfuerzo, el entrenamiento de sus capacidades hasta llegar a ser el mejor.

Esto no significa desmerecer el trabajo de los demás deportistas. Significa que el ganador es aquel que lo hace mejor según los estándares de puntuación, como el caso de los velocistas, el ganador es aquel que recorre una distancia en el menor tiempo.

Conclusión

La igualdad constituye una base para la construcción de una sociedad donde todos tengamos los mismos derechos, responsabilidades y oportunidades.

 Sin embargo, existen ciertos ámbitos donde la igualdad no es suficiente, y debemos atender a las diferencias individuales y que cada individuo escoja su camino y sea recompensado en consecuencia.

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