La educación

La educación es un tema de suma importancia para la sociedad, y los individuos en particular.

En mi opinión, constituye la base de todo.

Haciendo acopio de la historia, en las edades antiguas, la educación constituía un privilegio de las personas acaudaladas, que podían pagar los servicios de un maestro o mentor, que se podían permitir el no trabajar para dedicar tiempo a lo intelectual. Esto acrecentaba las diferencias, pues un hombre con educación tenía, por su conocimiento, mejores oportunidades y mejor conocimiento de cómo aprovecharlas mejor.

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Siglos después se instaura la “enseñanza universal”, con sus diferencias, pero la escolarización era obligatoria.

Una vez llegados a este punto, tenemos que hacer un especial énfasis en las necesidades de cada época. Por ejemplificarlo, durante la revolución industrial, se necesitaba mano de obra cualificada, que supiera replicar sistemas, con capacidades memorísticas para recordar procesos, acciones.

La mayoría de trabajos durante los siglos pasados se constituían por la repetición de acciones en cadena, sin necesidad de saber per se.

Quien tenía el conocimiento tenía el poder. Y en esos tiempos, el conocimiento se encontraba en manos de grandes universidades y bibliotecas. Entendiendo el contexto de la época, donde los libros eran la única fuente de conocimiento, y no eran de fácil acceso, podemos entender que los métodos de enseñanza se basarán en la memorización de los contenidos, más que en un aprendizaje profundo.

Pero los métodos de educación que venimos arrastrando desde hace un siglo o incluso más, están ahora en una situación comprometida.

En primer lugar, la democratización de la información está al alcance de cualquiera con un teléfono inteligente y acceso a internet.

No es necesario ir a la universidad para acceder al conocimiento universitario.

El problema ha pasado de una falta de información a una sobre información.

Educación en la era industrial

El problema de la educación

El problema actual no es encontrar la información, sino saber discernir entre aquella veraz y la que no lo es. El foco de lo importante pasa del conocimiento de la información, a la gestión de la información.

Por ende, si somos capaces de acceder a la información que queremos en cuestión de minutos, ¿qué razón hay para memorizar dicha información?

Será necesario, pues, educar en concepto de mente crítica, profundizar en la habilidad de cribar informaciones y saber aplicarlas.

Aquí hay que hacer un necesario inciso. La línea de argumentación no es «memorizar información, es nocivo». Hay información que es de vital importancia memorizar.

¿Te imaginas un médico sin saber la ubicación de las arterias o donde se encuentra el corazón?

¿O una psicóloga sin conocer la teoría del pensamiento para tratar un paciente?

Los ejemplos son numerosos y variados.

Quiero mostrar, pues, que si existen casos donde es necesario, y no son precisamente poco.

Lo que defiendo aquí es el trasladó del foco de lo memorístico per se al conjunto de procesos que aplican. No solo es importante memorizar la información, sino saber contrastarla, acceder a nueva información, ser crítico con la información y creativo para crear nueva información…

Y la tecnología nos sirve de apoyo hacia el almacenamiento de datos, relegando nuestra labor a su comprensión y puesta en práctica.

Analizando el problema

El problema de la enseñanza con un método cerrado, donde hay un correcto camino a seguir.

Se educa una única fórmula para ir del punto A al punto C, castigando a aquel que intenta ir por el camino que pasa por B.

2 + 2 = 4, pero también lo son 3 + 1 o 1 + 1 + 2

Otra parte del problema es el castigo a evitar y por el que se coarta el pensamiento, el error. La educación actual, por desgracia, castiga al que se equivoca. Cuando un individuo se equivoca, se le reprende por salir de la contestación correcta o el proceso establecido, acabando así con la creatividad y el proceso de solución de problemas creativos.

En ocasiones el problema va más allá, y ni tan solo se explica porque se está errado, tan solo que se está.

Evolución de la educación

La educación debe fomentar el espíritu crítico, la introspección, la capacidad de reflexión, el descubrimiento del camino propio.

Dotar al aprendiz de las herramientas y el apoyo necesario, pero siendo el alumno el que interactúe.

Como ya establecieron pensadores como Michel de Montaigne, Jean – Pierre de Crousaz y John Lock:

“La educación de los niños debía orientarse según los principios del realismo (la perspectiva empírica) la utilidad (sentido práctico) y la racionalidad (para formar un criterio independiente) y la persuasión frente a cualquier disciplina represiva”

Y no tan solo debemos cambiar los métodos de enseñanza.

Es necesario adaptar esta enseñanza a los tiempos y la época en que vivimos, ampliando los ámbitos de educación y ampliando los ambitos de estudio a economía, salud, psicología y mente, espiritualidad, pensamiento, debate e incluso en relaciones sociales y emociones, por poner unos pocos ejemplos.

¿Cómo es posible que en los tiempos actuales no sé dé importancia a las redes sociales, la informática, las emociones, etc?

Conclusión

Vivimos en el siglo XXI, pero con un sistema del siglo XX, con una evidente problemática en cuanto a lo que el sistema nos proporciona, totalmente distorsionado a las necesidades y tiempos actuales.

Coexistimos con una educación caduca en muchos sentidos, falta de renovación de los ámbitos que involucra, y una imperante necesidad de reestructuración de sus materias y sobre todo, de sus métodos de impartirlos.

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