La pena de muerte

La pena de muerte, relación con el sentido de que ese individuo no tiene redención

La pena de muerte. La justicia máxima, la cual no tiene forma alguna de volver atrás-

Una medida polémica, alabada por unos y criticada por otros.

Pero hoy no escribo este artículo en relación con los argumentos más comentados, como que “y si nos equivocamos al ajusticiar a una persona” o, por otra parte, “hay personas que es mejor que no estén en esta sociedad”.

No.

Me voy a centrar en el argumento subyacente que tan poco he visto comentar, pero que para mí es el argumento que tenemos que debatir al respecto.

La pena de muerte es un método usado en algunos países y algunas zonas concretas de algunos países.

Es el nivel máximo de justicia, porque es la privación máxima de la libertad de una persona, la privación de la vida.

No es un tema baladí.

El tema que estamos tratando con la pena de muerte, es, ni más ni menos, si hay algunas personas a las que creemos que no pueden resarcirse, que no pueden redimir ni aportar nada de valor a la sociedad.

Cuando se aplica la pena de muerte a algún individuo, estamos suponiendo que esta persona no tiene capacidad de cambio, que no tiene redención posible, que el mal que ha causado es más del que se puede soportar, y es mejor para la sociedad acabar con su vida.

Dicho argumento contradice muchos de los principios y valores de nuestra cultura actual (como los principios cristianos de que todo el mundo tiene una segunda oportunidad o acceso a la redención) que todo el mundo puede cambiar. Afirmar o estar a favor de la pena de muerte supone que hay un tipo de personas, que se pueden determinar como inherentemente malvadas.

¿Cómo puede ser?

Si nos vamos al lado emocional, ejemplos de grandes asesinos en serie de la historia, como, Ted Bundy, con 30 mujeres asesinadas a sus espaldas, el carnicero de Milwaukee con 17 asesinatos de hombres y adolescentes, y un larga lista de asesinos que les siguen.

¿Tienen oportunidad de redención, personas así?

Planteamos otra gran pregunta. ¿Dónde ponemos el límite? ¿En qué lugar o en base a qué criterio decidimos si una persona no puede acceder a la redención?

Aquí, la psicología y la psiquiatría tienen mucho que decir.

Aún así, con los transtornos mentales y enfermedades de la mente, se podría dar el caso de que en en el futuro se encontrara una solución para el problema que padece un individuo que, sin duda, condenariamos a la pena de muerte, pero que sin verse acuciado por tales problemas mentales seria una persona totalmente funcional a nivel social.

Hay muchos dilemas que no se tratan, y a que a mi parecer tan solo se rasca la superficie del asunto, por miedo a la crítica.

¿Qué piensas de la pena de muerte? ¿Todos tienen derecho a la redención o hay algunas personas que no?

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