Las redes sociales y el comportamiento (II)

En la primera parte de este artículo, hablaba sobre el modelo de negocio de las redes sociales, que siendo claro, buscan nuestros datos, y de algunas relaciones entre las redes sociales y las nuevas generaciones.

En este artículo pretendo profundizar en cómo las redes sociales nos afectan, y los diversos aspectos que tenemos de ellas.

Empecemos.

Las redes sociales cuantificadoras

Por primera vez en la vida, nos encontramos con una herramienta capaz de cuantificar aspectos como la belleza o de un mensaje. Aquí es necesario un inciso, no justifico que se haga bien, tan solo expongo el elefante en la habitación.

En la actualidad, podemos cuantificar la aceptación social mediante los “likes”. Y es que estos se han convertido en la moneda de cambio de forma retroactiva a todo aquello que hacemos. Cuando subimos una foto en Instagram, y tenemos 50 likes, pensamos que somos populares, y cuando subimos otra y tiene 15 likes, pensamos que esta última es menos aceptada por la comunidad, y por ende, menos válida.

Imaginemos si estas fotos son sobre nuestro cuerpo, o una foto con bañador o con ropa de esquiar. Depende de cuál haya tenido mayores likes, existe la tendencia a pensar que tenemos un cuerpo más o menos bonito a ojos de los demás. Y cuidado. Porque aquí viene la comparación externa.

Cuando comparamos los likes, en concepto de aceptación social, pensar que nuestra valía es menor o mayor en función de si tenemos más o menos likes que la otra persona.

Esto puede desembocar en problemas, que en caso de que sean menos, como la depresión, dismorfia corporal, etc.

Las redes sociales son una herramienta de doble filo. Podemos ver a los demás, pero también se produce el ciberbullying, otro tema de tal envergadura que lo trataré en una serie de artículos. Pero a grandes rasgos, es mucho más fácil hacer bullying online dada las características, ver como los demás están en sitios o haciendo ciertas actividades donde no has sido invitado/a.

Las redes sociales cuantifican la aceptación social. Y moldean el comportamiento en consecuencia. La conclusión lógica termina en que vamos a priorizar aquellas actividades, fotografías, videos, que tengan una mayor aceptación o repercusión social, frente a aquellas que no.

Esto provoca una discordancia entre lo que hacemos, y lo que realmente hacemos, donde nos podemos abocar a un tipo de contenido que no es representativo, adoptando una personalidad ficticia para mostrar aquello que las redes valoran más.

Conclusión

Las redes sociales son a la vez, una bendición y una maldición. Tenemos que tener en cuidado de no caer en la «dictadura de los likes», o de lo «políticamente correcto», entendiendo esto último a publicar tan solo aquello que sabemos que va a tener una repercusión positiva, pero no porque lo pensemos o lo sintamos, sino buscando una aceptación social.

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