Contra la democracia

Este es un artículo el cual se basa íntegramente en el libro “contra la democracia” de Jason Brenan. A partir de este punto, profundizaré en los aspectos más relevantes, dando argumentos para rechazar de forma fehaciente la democracia.

En la segunda parte, plasmé la única  opción real y viable a la democracia.

Ten en cuenta, querido lector, que escribo este artículo en el plano teórico, y por lo tanto no voy a entrar a discutir sobre las formas de llevarlo a cabo. El fin del artículo, es dar lugar a pensamiento y debate.

¿Qué es la democracia?

La democracia es un sistema de elección y que generalmente predomina el sufragio universal, por lel que todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.

A estos votantes, podemos clasificarlos en tres tipos:

  • Hobbits. Son en su mayoría apáticos e ignorantes respecto a la política. No les interesa en demasía, y no se involucran en ella.
  • Hooligans. Hinchas fanáticos de la política. Cuentan con una visión del mundo sólida y muy establecida. Son capaces de argumentar sus creencias pero no pueden explicar otros puntos de vista alternativos de un modo que la gente con opiniones diversas pudiera encontrar satisfactorio. Consumen información política sesgada y sus opiniones políticas forman parte de su identidad. Argumentan que la gente con una visión del mundo alternativa es estúpida, malvada o egoísta, o en el mejor de los casos está profundamente equivocada.
  • Vulcanianos. Piensan en la política de forma científica y racional, y sus opiniones están sólidamente fundamentadas en la ciencia social y la filosofía. Son capaces de explicar puntos de vista opuestos de una forma que la gente que sostiene esas opiniones podría considerar satisfactoria. No creen que todo aquel que no esta´de acuerdo con ellos sea estupido, malvado o egoista.

Una vez explicados los grandes grupos, tenemos que atender a una pregunta fundamental y cuya respuesta responderemos a lo largo del artículo.

¿Por qué la democracia es valiosa?

Existen tres principales argumentos:

  1. Argumento epistémico: la democracia tiende a resultados justos, eficientes o estables.
  2. Argumento aretaico: tiende a ilustrar, educar o ennoblecer a los ciudadanos.
  3. Argumento intrínseca: la democracia es buena como fin en sí misma.

Analicemos los argumentos.

En oposición al argumento aretaico, la participación política no es valiosa para la mayoría de la gente. Tiende a embrutecernos y corrompernos, y nos convierte en enemigos cívicos que tienen motivos para odiarse unos a otros. La realidad política está caracterizada por campañas de desinformación, polarización o discursos de odio que de ninguna forma ennoblece al ciudadano, sino que los polariza.

En oposición al argumento intrínseco, la democracia puede ser justa, pero también puede ser injusta. No es inherente al propio proceso. Mediante el sufragio universal democrático se pueden llegar a resultados justos e injustos, pues los votantes pueden tomar buenas o malas decisiones en sus votaciones. Si el proceso democrático permite que las decisiones injustas o ineficaces sean impuestas por una mayoria mal informada, el valor intrinseco de la democracia se ve socavado por su incapacidad de asegurar justicia o bienestar social.

En cuanto al argumento epistémico, encontramos que la inmensa mayoría de los votantes se transforman en lo que Ortega y Gasset denominó hombre-masa, y que en los términos actuales se identifican con los “hooligans”. Estos,identificados tanto por los “hooligans” como por los “hobbits”, carecen del conocimiento para tomar decisiones políticas informadas

El principal problema en la democracia es, que independientemente de si la decisión es acertada o no, esta será impuesta al resto de votantes. Esto no es un problema en el primer caso, pero, como comentamos anteriormente, la mayoría de los votantes toman decisiones irracionales e ignorantes.

Por tanto, si la mayoría actúa de forma estúpida, no solo se dará a sí misma, sino que perjudica a los votantes racionales e informados, a las minorías, a los que se abstienen de votar o a las futuras generaciones.

Por consiguiente, para justificar la democracia hay que responder a la siguiente pregunta:

¿Por qué algunas personas deberían tener derecho a imponer malas decisiones a los demás?

Ya en la antigua Grecia, Platón temía que un electorado democratico fuera demasiado stupido, ignorante o irracional para gobernar bien.

Y la premisa de Platón se fundamenta en los datos de la actualidad. En casi todos los intentos de medir el conocimiento político, el valor medio, la moda y la media de este entre los ciudadanos de las democracias contemporáneas es bajo.

Vamos a diferenciar en este punto entre métodos de poder.

Por una parte, tenemos el procedimentalismo, que sostiene que algunas formas de distribuir el poder son intrínsecamente justas o injustas, buenas o malas en sí misma.

Por otra parte, el instrumentalismo mantiene que deberíamos distribuir el poder de una forma que tienda a promover los fines justos del gobierno, que son independientes del procedimiento, cualesquiera que sean los fines.

¿Cual es la alternativa a la democracia?

Existen muchas alternativas, pero buscamos una que sea mejor que la democracia, mejorando sus resultados. Nuestro foco está en los resultados, no en los medios.

 

La opción que cumple los requisitos es la epistocracia.

 

La epistocracia significa el gobierno de los mejores. De forma más concreta se trata de un régimen político que el poder es distribuido formalmente de acuerdo con la competencia, la habilidad y la buena fe para actuar según esa habilidad.

 

Existen muchas opciones de epistocracia, entre las que se encuentran las siguientes

  • Sufragio restringido: tan solo a aquellos considerados competentes.
  • Voto plural. Se adquieren votos adicionales de acuerdo a la competencia individual
  • Sorteo del derecho a voto. Se eligen personas de forma aleatoria y pueden ganarse el derecho a voto si participan en ciertos ejercicios para desarrollar competencias.
  • Voto epistocrático. Un órgano epistocrático que conserva el derecho a vetar las normas aprobadas por el sistema democrático.

Fundamentos de la epistocracia

La epistocracia se fundamenta en cuatro argumentos.

  1. Principio de verdad: existen respuestas correctas e incorrectas para cuestiones políticas.
  2. Principio de conocimiento. Algunos ciudadanos saben más de estas verdades que otros.
  3. Principio de autoridad. Cuando algunos ciudadanos tienen conocimiento o mayor fiabilidad, eso justifica que se les conceda autoridad política sobre aquellos con menor conocimiento.
  4. Principio de antiautoridad: cuando algunos ciudadanos son moralmente inaceptables, ignorantes e incompetentes respecto a la política, justifica que no se les permita ejercer autoridad política sobre los demás. También justifica que se les prohiba ostentar poder o se les reduzca el poder que tienen para proteger a los inocentes de su incompetencia.

De esta forma, sería más justo y con mejores resultados dejar el gobierno en manos de los mejores. Los votantes, que actúan guiados por sesgos, prejuicios y dominados por la ignorancia, y que el conjunto de estas decisiones se transmite e impone al resto.

Conclusión

La epistocracia es una alternativa más que viable, que debemos explorar en pos de unos mejores resultados, más justos y eficientes. Es nuestro deber, y el fin del propio blog y artículo, reflexionar y cuestionar acerca de las cuestiones fundamentales. Y la forma de gobierno, y como este gobierno llega al poder es, sin duda, algo fundamental en la vida de los individuos y las sociedades.

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